Contador de Visitas

000091907

La Academia en Facebook  La Academia en Twitter  

    

Cómo llegar

Independencia y libertad.

Image and video hosting by TinyPic

Socorro Inés Restrepo

Presidente  de la

Academia Antioqueña de Historia

 

Independencia de Antioquia

El 11 de agosto de 1813, el Estado  Soberano de Antioquia, declaró la independencia absoluta de la corona española. Ya lo habían hecho  Mompox y Cartagena. El Presidente dictador don Juan del Corral, en una acto autónomo de su gobierno,  expidió  el Acto por el cual,   desconocía absolutamente  cualquier dependencia de España, y la autoridad que hasta ese momento  detentaba el rey, paso al pueblo.

Después de la exposición de motivos, “Declara: Que el estado de Antioquia desconoce por su Rey a Fernando VII y a toda otra autoridad que no emane directamente del Pueblo, o sus Representantes; rompiendo enteramente la unión política de dependencia con la Metrópoli y quedando separado para siempre de la Corona y Gobierno de España” Sigue el decreto y las disposiciones para obligar al pueblo a jurar fidelidad a la república, y en caso de no hacerlo, sufrir la pena de destierro y aun de muerte.

La autoridad queda pues en el pueblo. Se establece  un sistema democrático. Hasta entonces todas las declaraciones de independencia habían sido tímidas, siempre condicionadas a que el Rey viniera  a gobernar entre nosotros; o seguíamos reconociendo alguna autoridad. Con este Acto, se rompen definitivamente los lazos con España. Hacíamos parte del gobierno de la Unión, cuya autoridad máxima era  el Congreso, en el cual, Antioquia tenía representación.

Desde entonces, salvo en las dictaduras, pocas en Colombia, por fortuna, el pueblo ejerce el derecho a elegir sus representantes, sus gobernantes. La democracia se ha ido perfeccionando.

En  1816, vino la Reconquista española, con la que se inició una cruel guerra. El Libertador Simón Bolívar, al frente de los ejércitos patriotas, criollos, y el General Pablo Morillo, máximo jefe de los realistas.

Esa terrible guerra, terminó, en Colombia, la Nueva Granada entonces, con la Batalla de Boyacá.

 

Libertad de Colombia

El 7 de agosto celebramos la Batalla de Boyacá. En esta fecha  en 1819, El Libertador Simón Bolívar derrotó a los ejércitos realistas. Culminaba la  Campaña Libertadora, iniciada en mayo del mismo año, en los llanos venezolanos. Para distraer a los españoles Bolívar y Santander convinieron en tomar distintos  caminos. Bolívar inició el ascenso a los Andes, hasta remontar el páramo de Pisba y empezar el descenso. Tarea de titanes. Fríos intensos que costaron la vida de muchos soldados. Los caballos  y los bueyes morían de hambre o se despeñaban  por los profundos precipicios. Noches en la soledad absoluta.  Gestos de bondad y compasión del Libertador, como cuando una mujer dio a luz, y Bolívar se quitó la chaqueta  para cubrir al bebé.

El primer encuentro con los españoles, lo tuvieron en Paya. Vencieron los criollos

Llegaron a Socha, un pequeño poblado, llamada la “Nodriza de la libertad”, porque el párroco, Pbro. Tomás José Romero, y el alcalde don José Ignacio Sarmiento  al ver  la condición  andrajosa en que llegaron los soldados,  convocaron  al pueblo en la iglesia, y  pidieron a los hombres que se despojaran de los vestidos que más pudieran para  dárselos a los soldados de la libertad. Entregaron al ejército libertador cerca de diez y ocho cargas de ropa. Eran tales los harapos del nuestro ejército, que el general Barreiro llegó a decir que se “avergonzaba de  tener que pelear con un ejército de pordioseros”.

Siguieron los combates  de Corrales, Tópaga, Gámeza, siempre triunfante el ejército de Bolívar, lo que fue minando la confianza de los realistas.  El 25 de julio se presentó la batalla del Pantano de Varga, llena de heroísmo para los nuestros, y que preparó la Batalla de Boyacá.

El 7 de agosto, se dio la batalla que sería la derrota de los españoles. La estrategia de Bolívar, de una acción envolvente, logró que sus hombres atacaran tanto el frente, como por los flancos. Cercados los realistas por todas partes, acabaron por rendirse. Triunfante el ejército libertador, siguió a Bogotá, en  la que Bolívar hizo una entrada apoteósica.

Se había logrado la Libertad de Colombia

El virrey Sámano y los altos funcionaron huyeron, y todo el tesoro nacional quedó en manos de los patriotas.

Se destacaron en esta batalla, además del Libertador, el General Santander,  Anzoátegui, y  los lanceros de Rondón, entre otros.

 

Mitos y realidad estratégica del 7 de Agosto de 1819

BATALLA DE BOYACÁ

Por Ahmed-R

 

La batalla de Boyacá, se ha tenido como el hito de la independencia de Colombia. Se nos ha enseñado que allí se dio la libertad de nuestro territorio, la realidad es otra. Es sólo un acuerdo histórico para construir nación.

Image and video hosting by TinyPic

Imagen, Batalla de Boyacá. Museo Nacional, Jose Wilfrido Cañarete Aroca

EL MITO

Varios hechos que han pasado de la memoria a la historia por la pluma de algunos escritores, son la sal y la pimienta de la tradición que hemos bebido en nuestra instrucción escolar, en el entorno temporal de la Batalla de Boyacá, que se resume con salsa deliciosa que eleva nuestro plato diario de la tradición nacional, al placentero estadio del regodeo del chisme histórico, que con picardía nos contaban los mayores.

Cinco frases, que son una muestra de aquel banquete, frente a un análisis frío militar y geopolítico al final, con una visión independiente  y personal sobre el devenir de la guerra en ese fractal de espacio tiempo, que resume al pueblo a sus héroes, como muestra representativa de una realidad continental, sociopolítica.

-¡Volémonos  antes que nos alcancen estos cobardes ¡ Sámano.

-¡Ni Dios me quita esta victoria! Barreiro

-¡Siga o lo arriamos! Pascasio y el “Negro José”

-¿Quién vive?  Maza- ¡No sea pendejo! Bolívar

-Boyacá selló la independencia de Colombia. 

 “Tal fue la gran victoria que nos liberó para siempre  del dominio de Esapaña” Jesús María Henao y Gerardo Arrubla.

“Las nueve provincias  de Santa Fe, Tunja, Socorro, Pamplona, Neiva, Margarita, Antioquia, Chocó y la mayor parte de Popayán  habían quedado libres con asombrosa rapidez”  José Manuel Restrepo Vélez.

 

LOS ANTECEDENTES DE LA BATALLA DE BOYACÁ

Bolívar había sufrido una nueva derrota en el oriente de la Capitanía de Venezuela, y se dio cuenta que por allí no era escenario para derrotar a los Españoles. Recibió la noticia de que en la única parte libre de la Nueva Granada que forma hoy Colombia, el Casanare, Santander le anunciaba que ya tenía un gran ejército disciplinado y abastecido, además que la inteligencia patriota, daba cuenta que estaban listos en los Andes para la revolución. Mujeres encabezadas por doña Josefa Díaz, madre de Atanasio Girardot, con otras damas como Policarpa Salavarrieta, eran la red de espionaje a través de la Guerrilla de los Almeida, que merodeaban por Chocontá, mantenían la tanto a Santander en los llanos, donde era el último refugio de los antiguos Comuneros.

Bolívar consigue el apoyo del Gobierno civil en cabeza del Presidente Francisco Antonio Zea, en El Congreso de Angostura y se lanza a la conquista de la sede virreinal, Santa FE de Bogotá, y como Carlos Magno en el Cruce de los Alpes, Napoleón y San Martín con el paso de los Andes, remonta el Páramo de Pisba, por la ruta menos esperada.

La Batalla del Pantano de Vargas, es realmente la acción que inclina la balanza en favor de los patriotas, mientras que la siguiente, en el puente del Río Teatinos o de Boyacá, marca el quiebre del poder virreinal, pero no la libertad de Colombia. Allí, los hombres al mando de Bolívar, donde  Córdova se toma el Cerro del Cangrejo, le hacen tragar las palabras a Barreiro de que  “Ni Dios me quita la victoria” y al fango lo mandan con la fuerte lluvia que los azotó.

 

De Boyacá en los campos, el genio de la gloria

El genio militar de Bolívar, soportado por la valentía de los hombres comunes de sus tropas, logran engañar en una finta al comandante español Barreiro y mientras estaban almorzando en el puente, los patriotas les vinagraron la comida, que ya veían envalentonados desde el Pantano de Vargas. La acción valerosa del teniente Coronel Córdova, mereció allí mismo las felicitaciones de sus dos superiores en la línea de mando, Anzoátegui y Bolívar.

Ese 7 de agosto de 1819, tiene la importancia, de haber derrotado y capturado, al tercero en la línea de mando en la región, el general Barreiro, haber hecho prisioneros más de 1600 realistas. Su comandante Barreiro fue encontrado por el soldado-palafrenero de Bolívar, el adolecente Pascasio Martínez  Rojas y con el “Negro José”,  quienes le  increparon, al chapetón luego de matar al soldado que lo acompañaba: ¡Siga o lo arriamos!

La acción rápida de los patriotas, impidió que llegaran los refuerzos a Barreiro, lo que hubiese dado otro escenario a la independencia. El 10 de agosto de ese año 1819, Bolívar entra a la capital Virreinal, se había adelantado al grueso de la tropa y con una pequeña escolta. Cabalgaba cuando un solitario “nuevo patriota arrepentido”, le salió al paso lanza en mano y le inquirió: ¿Quién vive? La respuesta del Libertador fue ¡No sea pendejo! Y  aquel  impertinente, llegaría a  general y Maza sumó una anécdota más.

 El día anterior, a las 9 a.m. el Virrey Sámano había escapado hacia Honda, para embarcarse hacia Cartagena. En su huida, dijo: “Volémonos, antes que no alcancen estos cobardes”.

El día 10 que las tropas patriotas toman a Santa Fe de Bogotá, el Virrey se embarcaba con “su corte” y sus hombres de confianza por el río Magdalena hacia Cartagena, donde ubicaría su nueva sede de gobierno.

La fecha del 10 de agosto, es importante, porque si  bien el 7 fue la gran derrota de las tropas del Rey en territorio de la actual Colombia, a la que a partir del Congreso de Angostura los patriotas habían acordado llamar Cundinamarca, el 10 es la toma de la sede del poder  español, que se había mudado a la fortificada Cartagena de Indias.  En términos reales, a esa fecha, sólo hay un gran avance militar, pero no independencia ni control territorial del Virreinato, se iniciaba así, la Segunda República de Colombia.

A excepción del Casanare, que se mantuvo libre, desde la Primera República, una faja angosta por el camino indígena de Pisba, y el altiplano de los Cóndores [Cundinamarca real],  todo estaba bajo el control de los realistas y el gobierno del Rey, mantenía su delegado en Cartagena, desde donde planeaba la Reconquista II, por un nuevo eje que pasaba por Antioquia y Chocó. No estaban los reinosos ni destruidos ni rendidos ni copados militarmente, todo lo contrario, controlaban la mayoría del territorio de la Nueva Granada.

Bolívar envía al Jefe del Estado Mayor de la División del General Anzoátegui, al Teniente Coronel de 19 años, José María Córdova Muñoz a libertar su provincia, antigua República de Antioquia, quien además  libertó la del Chocó, a través de su teniente Juan María Gómez Pastor, primer gobernador patriota, durante la Segunda República.

El 28 de agosto, Córdova entra a Rionegro, de donde han huido las autoridades realistas Tolrá y Martínez. Es realmente ésta la fecha de la Libertad de Antioquia, como Boyacá se considera para Colombia. Para los primeros días de septiembre,  Bolívar cuenta con el extenso territorio antioqueño, fuente de riqueza que financiará la Independencia.

Por los Santanderes actuales, también se había libertado algún territorio, pero la amenaza desde Venezuela de Morillo lo hace inestable.

En octubre, Córdova ha libertado el Chocó, nuevo territorio patriota, consolidado, con ajusticiamiento del Gobernador realista, y con nueva administración por mano de Gómez Pastor, quien también por orden de Córdova, atacó a los realistas en el Valle del Cauca, donde los patriotas entusiasmados y dirigidos por el Teniente Coronel Álvarez, dieron muerte al gobernador  de Popayán Pedro Domínguez el 2 de septiembre cerca de Caloto, pero al día siguiente [3] el realista Calzada, derrotado de Boyacá llega a Popayán con  mil hombres y  contraataca a los patriotas del Valle.

Al momento está con gobierno patriota, El Casanare, Boyacá y Cundinamarca, Antioquia y Chocó y parte de Santander y de Popayán. Pero toda la Costa Atlántica, las Sabanas de Bolívar, el Magdalena Medio, La Guajira, Nariño, y Quito-Guayaquil, seguían controladas por los hombres del Rey. El Virrey y General  Don Juan de Sámano, continuaba gobernando desde Cartagena y lanzaba la Operación de Reconquista II.      ¿Entonces, de cual independencia me hablas querido profe?

Había una patria en recuperación, una reconquista patriota de la Primera República de Colombia, pero no había control total y si la amenaza  de Morillo y de Sámano que se proponían reconstruir el eje Cartagena Quito y por allí recuperar el virreinato. Para ello diseñaron y lanzaron La Campaña de Reconquista II, con cuatro operaciones militares, por los puntos cardinales, sobre el occidente de Colombia, por los ríos Atrato, Magdalena, Cauca, y por tierra desde el sur.

La principal Operación de estas cuatro, la última, la que he llamado Operación Chorros Blancos, fue derrotada por el Teniente Coronel Córdova, en tres combates, en el norte de Antioquia en los municipios de Santa Rosa, Yarumal Angostura, Campamento, donde el último choque, se  realizó sobre la ladera del Alto del Chimborazo, en la cuenca de la quebrada Chorros Blancos. Allí fueron derrotados definitivamente los realistas de Warleta, que intentaron la Campaña de Reconquista II. De esta forma, los antioqueños al mando de Córdova, sellaron el intento de reconstrucción de la Línea Cartagena-Quito, con la cual los españoles pretendieron recuperarse de la derrota en la Batalla de Boyacá.  Sin Chorros Blancos, Boyacá sería una de tantas otras batallas y no la icónica que es hoy.

La independencia de Colombia, sólo se dio con la entrega de la plaza de Cartagena, el 1° de octubre de 1821, luego del sitio puesto por los patriotas, donde estaban los dos batallones antioqueños, El Antioquia y el Girardot II, ambos creados por Córdova y en un momento comando por él. La bandera patriota del Batallón Antioquia, ondeó sobre el castillo de San Felipe de Barajas, indicando que nacía una Patria libre, dos años después de la Batalla de Boyacá, el 7 de agosto de 1819, y Chorros Blancos el 12 de febrero de 1820.

Para Antioquia, varias fechas son importantes en su libertad, a saber:

-11 de agosto de 1813. Declaratoria de Independencia absoluta y nacimiento de la República del Estado Soberano de Antioquia, por parte del Presidente Don Juan del Corral Alonso.

- 28 de agosto de 1819, Libertad de Antioquia, ocupación de la sede del gobierno realista por Córdova y sus hombres.

-12 de febrero de1820. Derrota final de la Campaña de Reconquista Española II, en Chorros Blancos por Córdova.

-1° octubre de 1821. Cierre definitivo de la Libertad de Colombia, en Cartagena.

En todas estas fechas, los antioqueños del común,  fueron actores principales, bajo el liderazgo de Córdova  “El Militar Colombiano de la Independencia” que se convertiría en  “El Héroe de la Democracia Continental”. 

 Ahmed-R*

 

 

*Nombre corto de escritor,  del Teniente Coronel (Rva) Ejército,  Ahmed Restrepo Enciso

Miembro de la Academia Antioqueña de Historia

Presidente de la Fundación Cordovista de los Andes

 

La información presentada, esta soportada en documentos que se relacionan en los libros, que sobre la independencia ha escrito el autor del artículo.

La información presentada es responsabilidad del autor y no corresponde a la posición oficial de la Academia Antioqueña de Historia.

20 DE JULIO DE 1810

Algunos fundamentos ideológicos

Socorro Inés Restrepo Restrepo

Presidente de la

Academia Antioqueña de Historia

 

El 20 de julio  de 1810 no fue un bochinche improvisado. Una pelea entre un criollo que solicitaba un servicio y un chapetón malgeniado, que soliviantó los ánimos de los parroquianos  que estaban en la Plaza Mayor de Santafé. El asunto venía gestándose de tiempo atrás, entre  la dirigencia criolla, consciente de que los derechos como ciudadanos   estaban siendo conculcados, y cada vez la opresión era mayor. Reuniones frecuentes y clandestinas en el Observatorio, los llevaron a ingeniar la manera de levantar al pueblo en una protesta ante la arbitrariedad inmediata de un español. Don José María Carbonell se encargó de recoger a las gentes de la periferia – de los ejidos- , y José Acevedo y Gómez, enardeció los ánimos con sus palabras de aprovechar ese momento para liberarnos del yugo español.

Image and video hosting by TinyPic

 

Detrás de esto, había toda una estructura ideológica; dos documentos en especial: La traducción de los Derechos del Hombre y el ciudadano, hecha por don Antonio Nariño, y El Memorial de Agravios de don Camilo Torres; y un tercero, surgido el día mismo del Grito de Independencia, El Acta de Independencia.

Los Derechos del Hombre y del ciudadano, afirmaron en los criollos la conciencia de las injusticias  cometidas por España en las colonias: la negación de la libertad, “Los hombres nacen y permanecen  libres e iguales en derechos.  Las distinciones sociales no pueden formarse sino  sobre la utilidad común. El desconocimiento de la igualdad:  los criollos eran mirados como inferiores frente a los españoles peninsulares, y para ocupar algunos cargos públicos debían demostrar que no tenían la llamada “mancha de la tierra”, es decir que no tenían ninguna ascendencia indígena o africana.

Igualmente eran derechos imprescriptibles “la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión”. Carecíamos de dominio sobre nuestros bienes naturales, muchas exportaciones nos estaban vedadas y el comercio con otros países era limitado; había expropiaciones injustificadas y cualquier movimiento de protesta se  castigaba duramente.

“El principio de toda soberanía reside esencialmente en la nación”. El Rey era soberano absoluto. Este sentimiento de soberanía, lo recogió años más tarde nuestro Himno Nacional “El Rey NO es soberano”.

Los Derechos declaran que “La ley es la expresión de la voluntad general”. La petición de Cabildo abierto, fe la expresión de un pueblo que  exigía su derecho a participan la elaboración de las leyes. Hoy elegimos un Congreso, poder legislativo.

En la colonia las detenciones eran arbitrarias, bastaba que alguien acusara para ser detenidos, y se desconocía la presunción de inocencia. El 20 de julio de 1810, el pueblo se rebeló contra esto, sacó de las cárceles a los presos  que habían perdido la libertad, por oponerse al régimen.

La libertad de opinión y la libertad de conciencia eran impensables. Una conquista lenta, que tardó en lograrse con plenitud.

La autoridad era intocable; los Derechos formulaban que la  sociedad podía y debía pedir cuentas a sus gobernantes.

Todo esto fue gestándose durante años. Afloró entonces. Socavaban la autoridad de la corona, el régimen virreinal.  Por eso la gran represión a Nariño. Sin embargo, a pesar de que las pocas copias desaparecieron, los que tuvieron acceso, a los largo del tiempo fueron difundiéndolos., creando conciencia sobre ellos.

Image and video hosting by TinyPic Camilo Torres

El Memorial de Agravios, de don Camilo Torres un largo documento, considerado como incendiario, de profundas reflexiones de filosofía política, analiza la situación de América frente a España, la discriminación a la que son sometidos los españoles americanos frente a los españoles peninsulares: la desproporción en la representación  popular en España, injustificable; por extensión, América superaba muchas provincias españolas, igualmente por población y por riqueza.

La traición del Rey a su palabra, “la España y la América española, somos todos españoles, seámoslos pues, verdaderamente reunidos en la defensa de la religión, del Rey y de la patria”. Dice Torres: “Tan españoles como los  descendientes de don Pelayo”. “Somos descendientes  de los que han derramado su sangre por adquirir nuevos dominios a la corona”.

“La mezcla con los vencidos [indígenas] no ha disminuido la calidad, como   no la disminuyeron  los fenicios, los romanos, los cartagineses”.

“América es el granero, el reservorio y el verdadero patrimonio de la Europa entera. La producción del Nuevo Mundo se ha hecho de primera necesidad en el antiguo mundo que no podrá subsistir sin ella”.

Le enrostra al soberano, la ignorancia en que ha mantenido a los americanos, en todas las ciencias; la falta de estímulo al pensamiento y a la reflexión. Enrostra su despotismo.

Las consideraciones de Torres, hechas en 1809, llegaron y conmovieron a una clase ilustrada y poco a poco, como ocurre siempre, fue permeando las clases populares. Se cobró mayor conciencia de las injusticias con que se nos trataba, de la discriminación, del desconocimiento de nuestra valía. No fueron oídas en España.

Para el historiador don José Manuel Restrepo, “Las palabras con que termina la exposición suenan  como el toque  funeral de la dominación española en América”.

Todo ello, desembocó en el 20 de julio de 1820. En un cabildo abierto, en que el pueblo pudo ser oído; en la proclamación de la Independencia, consignada en un documento histórico, firmado por los dirigentes.

El Acta de Independencia, redactada por don José Acevedo y Gómez se firmó en la noche del 20 de julio.

Image and video hosting by TinyPic

Ilustración del tomo I de la Historia de la Independencia de Colombia, pagina 48, y cuyo pie de foto indica "Firma del Acta de Independencia en el Cabildo de Bogotá", Óleo de Coriolano Leudo. Museo de la Independencia- Casa de Florero, Bogotá.

 

A pesar de que conserva una tendencia monarquista, pues acepta a Fernando VII como gobernante, bajo la condición de que venga  a gobernar entre nosotros, cosa difícil de que ocurriera, y no se proclama la República, declara depositaria del gobierno, a la Junta suprema. Se desplomó la autoridad del Rey. La autoridad del Virrey  terminó, a pesar de que se le nombra Presidente de la Junta, y el pueblo asume sus derechos. Por primera vez se habla entre nosotros de “Soberanía del Pueblo”.  Los indígenas  fueron equiparados a los criollos, igualmente los esclavos; ya no hubo más hombres inferiores.

Cesó el monopolio comercial: libres de comerciar con quienes quisiéramos; no hubo más  impuestos españoles.

El 26 de julio s firmó una segunda acta en la que se desconocía cualquier autoridad de Fernando VII; los virreyes fueron puestos en prisión, hasta que salieron para España a mediados de agosto de 1810.

Medellín, 18 de julio de 2016

FRANCISCO ANTONIO ZEA: DOSCIENTOS AÑOS ATRÁS 1816-2016

       

Don Francisco Antonio Zea, es por mucho, uno de los antioqueños más representativos en las gestas de la campaña libertadora de la América hispana. Nacido en Medellín en las últimas décadas del siglo XVIII.

Su brillante trayectoria se inicia a muy temprana edad, dado que a los quince años, había terminado sus estudios en el colegio-seminario de Popayán, bajo la dirección de otro gran antioqueño, el Dr. José Félix de Restrepo, quien fue formador, entre otros muchos patriotas de don Camilo Torres y el sabio Francisco José de Caldas. 

 

Terminados los estudios en Popayán, Zea pasa a Santa Fe de Bogotá en donde el Director de la Expedición Botánica, José Celestino Mutis, le asigna un cargo dentro de dicho proyecto, lo cual permite al antioqueño terminar sus estudios en el Colegio de San Bartolomé, y ello  lo habilita en el ensamiento político de la época signado por las luces de la Ilustración europea. A partir  de entonces, Francisco Antonio Zea comprende la necesidad que tienen los Americanos de conseguir la independencia de España.  En 1794 participa en los sucesos relativos a la traducción y difusión de los “Derechos del Hombre y del Ciudadano”, lo que le  acarrea serios problemas políticos, ya que es juzgado y condenado al destierro y prisión en España, en compañía de Don Antonio Nariño y otros.

 

Sus conocimientos sobre ciencias naturales, hicieron que sus carceleros conmutaran su pena de prisión en el año de 1799, así mismo, le permitieran adelantar estudios en España y lo vincularon al Real Jardín Botánico de Madrid, del cual prontamente fue Director, además de Catedrático de Ciencias Naturales. Tal era su brillantez, que pasó en pocos años de ser un revolucionario condenado a presidio, a ser un notable funcionario de la Corona; no obstante las ideas libertarias de Zea, seguían muy vivas. 

 

A raíz de los acontecimientos de 1808 y la abdicación de Carlos IV, Zea se vincula al partido de los seguidores de Napoleón (afrancesados) y hace parte de la Junta de Bayona, igualmente acepta otros cargos políticos bajo el gobierno del “Rey intruso” José Bonaparte. En 1815 al ser derrocado Napoleón, Zea debe dejar España y busca continuar su trabajo, sirviendo a las ideas libertarias de América.

 

En 1816, el faro de la libertad Americana se hallaba encendido en Haití y Jamaica hacia donde se dirigió Zea, lo mismo que muchos patriotas derrotados en Cartagena por el pacificador Morillo. En Haití, Zea se reúne con Simón Bolívar y se pone a sus órdenes, lo que lo lleva a participar directamente en la expedición de los Cayos de San Luis y la Campaña de Venezuela (1816-1818).

A partir de entonces se consolidó una gran amistad entre el Libertador Simón Bolívar y el estadista, periodista, naturalista, político, diplomático Francisco Antonio Zea, quien ocupó muchos cargos al servicio de la patria, bástenos citar los siguientes: Intendente del ejercito republicano, promotor del congreso de Cariaco, fue miembro del Conejo de Estado creado por Bolívar en Angostura, redactor del Correo del Orinoco y en 1819, presidente del Congreso Constituyente de Angostura que le dio vida jurídica a la Gran Colombia. El discurso pronunciado por Zea en esa oportunidad es una de las más bellas e importantes piezas políticas escritas en la época y una de las mejores escritas por el republicano antioqueño.

 

Este corto resumen, va orientado a rescatar la memoria de Francisco Antonio Zea, el antioqueño ilustrísimo que hace doscientos años, se hallaba en las Antillas, luchando por la independencia de América y logrando con sus buenos oficios y diligencia, la consolidación del mando político y militar en las manos del Libertador Simón Bolívar, atacado en ese entonces, por algunos militares venezolanos que buscaban alzarse con el poder, sin tener las capacidades para ello.

 

Francisco Antonio Zea, muere en Inglaterra en 1822, sirviéndole a la patria y sufriendo el ataque de soterrados enemigos que buscaban su desprestigio. Medellín le rinde homenaje como héroe, con una majestuosa estatua labrada artísticamente en mármol blanco y situada en una pequeña plazoleta sobre la Avenida de Greiff, cercana a la Plaza Minorista, la cual ha pesar de haber sido restaurada, hoy presenta un lamentable estado de abandono.

 

 

Rafael Iván Toro Gutiérrez

Académico de Número

                                                                                                                               

 

1816 - 2016

Socorro Inés Restrepo

Presidente de la Academia Antiqueña de Historia

 

Dos mil diez y seis  es un año de celebraciones y conmemoraciones.

En marzo, el 3, celebramos 400 años de la fundación del  poblado de San Lorenzo de Aburrá, un reducto de indios, creado por la corona española, para proteger a los indígenas de la crueldad de los españoles. Los blancos y los mestizos vivían en los alrededores. Fue formado por  el traslado de poblaciones  de indígenas, de distintos  sitios. Se construyó la primera iglesia, un capilla doctrinera dedicada a San Lorenzo; oficialmente se fijaron límites, y así se constituyó en la primera organización administrativa del centro del Valle de Aburra.

En esa misma fecha se fundaron también San Jerónimo y Sopetrán.

El 4 de diciembre  celebraremos la fundación por don Jorge Robledo, de la Ciudad de Antioquia, fundada en las inmediaciones de lo que hoy es Peque. Un año después fue trasladada al Valle de Nori, y finalmente,  al sitio actual.  Capital del departamento hasta 1826, cuando  se hizo la traslación de la capital a Medellín.

A estos felices acontecimientos, siguen los hechos  luctuosos de 1816.Del 4 al 7 de marzo se  empezó la reconquista de Antioquia, por Francisco Warletta. Venía decidido a exterminar todo vestigio republicano.  Hizo jurar lealtad al rey, y muchos de los que  hacía poco habían jurado lealtad a la República, se plegaron nuevamente a la corona.  Algunos huyeron con destino a Popayán, y de estos, otros se devolvieron aunque fueron duramente castigados. La historia registra el nombre de don Pedro Gómez, ilustre político de Marinilla, quien se negó a “desagraviar” al Rey, dijo: “Yo no desagravio a nadie; lo hecho por Marinilla fue de acuerdo con la justicia y la libertad; si no les gusta mi franqueza, pueden quitarme el bastón” (de mando). No  fue ejecutado pero sí reducido a prisión. Poco después, Warletta fue sucedido en la Gobernación por don Vicente Sánchez Lima, quien a pesar de ser realista, fue un gran gobernante. En Antioquia el Régimen del terror no tuvo la insania ni crueldad que en el resto del país.

El 6 de junio, de ese mismo año, Morillo inicia el régimen del terror, con  la ejecución del Comisario Regio don Antonio Villavicencio.  Varios antioqueños fueron entonces mártires de la Patria.

El coronel Liborio Mejía, natural de Rionegro (1792-1816). Estudió en el colegio de San Bartolomé. En 1813, desempeñó la cátedra de filosofía en el colegio que luego sería la Universidad de Antioquia. Más tarde marchó con Caldas, hacia el Sur, a defender el paso de Bufú. Se incorporó tiempo después en el  cuerpo de voluntarios de Antioquia, al mando del coronel José María Gutiérrez. Libró la batalla  de El Palo, al mando del Batallón Antioquia. En medio de la guerra fue nombrado Presidente de la República, ya moribunda. Finalmente derrotado en el combate de La Plata. Fue hecho prisionero. Con él, cayó la Primera República.  El 3 de septiembre de 1816, fue pasado por las armas por la espalda, y sus bienes confiscados.

Ese mismo año fueron ejecutados por Morillo, insignes Patriotas: Antonia Santos, Policarpa Salavarrieta y su novio, Alejandro Savaraín; Y una muy sensible pérdida, fue la muerte del Sabio Francisco José de Caldas: un verdadero sabio; su ciencia abarcó la astronomía,  la flora  y  la fauna; el estudio del clima. Verdadero científico. El mismo inventó y fabricó los instrumentos que le hacían falta para sus observaciones.

Estuvo en Antioquia, al servicio de la defensa del departamento, por solicitud de don Juan del Corral; construyó las fortificaciones de Bufú, creó la fábrica de pólvora, la Maestranza, la Escuela de Ingeniería, semilla de la Ingeniería  en Colombia. Aunó la ciencia y la milicia.

Otros sacrificados, José María Carbonell, uno de los más activos revolucionarios el 20 de julio de 1810, el doctor Crisanto Valenzuela Secretario de Estado, don Miguel Pombo, abogado de la Real Audiencia de Santa Fe; don Jorge Tadeo Lozano, primer Gobernador de Cundinamarca, el General Antonio Baraya, el General Custodio García Rovira, quien había presidido los destinos de la patria;  el doctor Manuel Bernardo Álvarez, presidente del primer Congreso reunido en Bogotá. Don Camilo Torres, y el doctor Manuel Rodríguez Torices, todos ellos con gran figuración en los albores de la Independencia.

Los prisioneros eran tratados con suma crueldad. Los patriotas que no fueron ejecutados, salieron desterrados. Los realistas se apoderaron de los bienes de los republicanos. Exigían “donaciones voluntarias” para el sostenimiento del ejército.

Morillo redujo a prisión en Bogotá a muchos clérigos, a otros los desterró a España, entre ellos Andrés Rosillo, y Juan Bautista Pey. También salieron desterrados don José Fernández Madrid.

Don José Acevedo y Gómez, el Tribuno del Pueblo, salió huyendo al acercarse Morillo, y murió  en las montañas de los indios Andaquíes.

A fines de 1816, Morillo habiendo pacificado el país  a sangre y fuego, siguió para Venezuela, quedando en el poder don Juan Sámano, primero como Gobernador Militar y luego asumió el virreinato.

13 de abril de 2016