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Reseña histórica

Biblioteca Carlos Arturo Jaramillo Aguilar

 

El inicio de la Biblioteca de la Academia se remonta a 1905. En el acta correspondiente al 13 de enero de ese año la Junta Directiva dispuso que por conducto del Señor Presidente se solicitara al Señor Gobernador del Departamento la compra de la Colección de Impresos de Don Juan José Molina,  que entonces se encontraba en poder de sus herederos, e iniciar con ella la Biblioteca de la Institución. El Señor Gobernador se comprometió a hacerlo cuando las condiciones del tesoro público lo permitieran.
 
Para el 3 de diciembre de 1919 ya la Biblioteca había crecido tanto que en la reunión de la Academia de ese día se convino solicitar al Director de Instrucción Pública les facilitara “una pieza en cualquier edificio del gobierno“ para poder instalar la Biblioteca de la Academia.
Don Tomás Cadavid Restrepo informó a los Señores Académicos, en la reunión del 29 de noviembre de 1928, que el Gobierno Departamental había ordenado darle oficinas a la Academia en el nuevo edificio que se construiría para la Escuela de Derecho y allí se instalaría la Biblioteca.
En el Acta No. 2 de del 9 de octubre de 1931 se registra  la preocupación de los Señores Académicos por los libros que quedaron en poder de la familia de Don Carlos A. Molina y por este motivo hubo una proposición para que las Directivas de la Corporación los reclamaran. En la reunión del 7 de marzo de 1932 el Doctor Emilio Robledo presentó una proposición en el sentido de pasarle una nota al Señor Gobernador del Departamento solicitándole se sirviera ordenar la entrega a la Academia de todos los libros que, dirigidos a ella, se encontraran en la Biblioteca Departamental, lo mismo que los que se hallaran repetidos.
 
 
En la reunión siguiente, el 23 de marzo, el Señor Presidente de la Academia informó sobre su gestión ante el Gobernador.
Concluido el nuevo Edificio de la Escuela de Derecho en donde le habían sido dispuestas oficinas a la Academia, el 3 de agosto de 1937 el Académico Don Carlos Arturo Jaramillo Aguilar abrió al público la nueva Biblioteca de la Academia, con mobiliario nuevo, estanterías, sillas y mesas adquiridas mediante el auxilio que con ese propósito le había sido dado a la Corporación el 3 de mayo de ese mismo año.
 
En el Repertorio Histórico, Números 178, 179  y 180 de junio de 1955, página 833 en el informe de labores presentado por el Señor Secretario de la Academia refiriéndose a la Biblioteca, se lee “Indudablemente la falta de un local aparente para la guarda y conservación de los primitivos libros de la Academia, hizo que todos ellos se perdieran y no se sepa hasta el presente dónde fueron y quién sea en la actualidad su afortunado poseedor o usurpador, pues indudablemente eran los mejores, porque los libros son como los vinos, mientras mas viejos mejores, díganlo si no los incunables, los papiros y los pergaminos, tan escasos hoy como costosos.
 
Se ha dicho por los anteriores Secretarios en sus informes, que muchos de ellos fueron llevados a la Biblioteca de Zea cuando era bibliotecario el académico de número y Presidente de la Corporación D. Estanislao Gómez Barrientos, pero lo cierto del caso es que allí se han reclamado en diversas ocasiones, y se ha contestado que de ser posible que allí se encuentren, ya están inventariados como de esa Biblioteca y por consiguiente no se pueden entregar, siendo ésta una fácil manera de justificar una apropiación indebida”.
 
Fallecido el Académico de Número Don Carlos Arturo Jaramillo, sus familiares obsequiaron su  Biblioteca Histórica; en agradecimiento y atendiendo a los deseos de los donantes, se le dio el nombre del ilustre Académico a la Biblioteca de la Academia.  Esta información la registra Don Luis Sierra Hurtado en el Repertorio Histórico No. 204 de diciembre de 1968, página 196.
 
 
Por resolución 001 de 1983 el Académico Don Libardo Bedoya Céspedes fue nombrado Curador Honorario de la Biblioteca, en consideración a los Servicios que el Profesor Bedoya Céspedes le prestó a la Academia como Secretario General y Bibliotecario durante cuatro años (dos períodos). A la muerte del Académico Don Abraham González Zea ocurrida el 7 de febrero de 1985, su esposa Doña Helia Sánchez de González, cumpliendo su  decisión testamentaria hizo la donación de su biblioteca de carácter histórico a la Academia en un total de 500 libros.
 
La Academia aprobó por unanimidad la creación de la sala de Autores Antioqueños atendiendo la solicitud hecha por el Señor Académico Don Julián Pérez Medina en 1986 y la denominó “Sala de Antioquia Abraham González Zea”.  Su retrato presidirá esta sala. El Doctor Jorge Ospina Londoño, Presidente Honorario de la Academia legó a la Corporación su biblioteca, la cual fue entregada después de su muerte, ocurrida en Medellín el 13 de septiembre de 1995.
 
La Biblioteca, que cuenta hoy con más de 6.000 libros, está repartida por toda la casa; en el mezanine está  la hemeroteca, que cuenta con valiosas colecciones, casi todas incompletas.Es de destacar la  colección bibliográfica  Bolivariana de la Academia; es, con la de la Universidad de Antioquia y la Universidad Pontificia Bolivariana, una de las más ricas y variadas de Medellín